MODERNA BUENOS AIRES

01.10.2014

Homenaje a Tony Díaz (1938-2014)

Compartimos texto escrito por el Arq. Polo Jaimes a modo de homenaje al Arq. Tony Díaz en la sesión de Consejo Directivo de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, el pasado martes 30 de septiembre.

Homenaje a Tony Díaz (1938-2014)
Sesión de Consejo Directivo FADU, Martes 30 de Septiembre de 2014

Recordamos hoy a Antonio Díaz Del Bo (o Tony Díaz), fallecido en Madrid en la noche del Jueves al Viernes pasado, arquitecto por la entonces FAU en 1964 y Profesor Titular de esta casa entre 1984 y 1988. Lo quisimos y admiramos mucho.

Como le gustaba recordar, nació y creció en Mataderos, en una familia de inmigrantes: su padre, “gallego de Galicia”, su madre, de Rosario e hija de italianos. Fueron cinco hermanos: los dos primeros llegados en tiempos estrechos, y los tres últimos cuando su padre ya había “hecho la América”, poniendo bazar propio. 

Estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires, y entre otras vocaciones (pudo ser escritor o director de cine), eligió la Arquitectura. Como también le gustaba decir, siempre tuvo suerte: ingresó en nuestra Facultad en 1957, en coincidencia con una gran renovación de planes de enseñanza y de profesores (en cuyo entorno, de algún modo, aún continuamos). 

Con esa suerte, fue alumno de Mario Soto, de Wladimiro Acosta, de Gastón Breyer, de Carlos Méndez Mosquera, de Justo Solsona (con quien estableció una amistad de toda la vida), de Juan Manuel Borthagaray, de Javier Sánchez Gómez, y de Marta Levisman; y compañero de estudios y amigo de, entre otros, Rodolfo Machado y Jorge Silvetti. 

Cuando se recibió en 1964, y recién casado con su mujer de siempre, la Doctora en Física Marusha Gorfinkiel, concursaron y obtuvieron en la UBA cargos docentes con los que iniciaron su carrera en la enseñanza, y con los que sostuvieron su incipiente economía familiar. El golpe de 1966 los dejó, como a tantos, fuera de la Universidad.

Pasaron entonces a Chile, donde por recomendación de Méndez Mosquera, Tony consigue trabajo en el estudio Bresciani-Valdés-Castillo-Huidobro, uno de los más importantes de ese momento en el vecino país. Luego deciden continuar estudios en Europa: viven un tiempo en Italia, y con una beca del British Council, Tony estudia y obtiene en la Architectural Association su título de posgrado en Urbanismo. 

Esos años en Chile, Italia e Inglaterra fueron, según él mismo, de las experiencias más importantes y definitivas para su formación. En 1971 regresan a Buenos Aires.

Tony se reincorpora a la Universidad y también al estudio Baudizzone-Díaz-Erbin-Lestard-Traine-Varas, con el que desarrolla hasta 1978 una exitosa trayectoria profesional. Se asocia luego con Chapi D’Angelo, y posteriormente con Luis Ibarlucía y Gabriel Feld.

En 1976, luego del golpe cívico-militar y la continuidad de una nueva intervención y salida de la Universidad en 1975, funda junto a Solsona, Rafael Viñoly y Ernesto Katzenstein “La Escuelita”, institución de enseñanza alternativa de la Arquitectura, que fue clave, por muchos motivos, para una nueva inserción cultural de nuestra disciplina, y refugio en esos años oscuros. “La Escuelita”, además de sus cursos de arquitectura, trae a Buenos Aires a dictar conferencias, en épocas difíciles, a Aldo Rossi (en dos oportunidades, a partir de las cuales Tony y Rossi se convierten en amigos personales), Alvaro Siza, y Rafael Moneo, entre otras personalidades que pronto serían referentes mundiales en Arquitectura.

En la perspectiva de la recuperación democrática de 1983, deciden cerrar “La Escuelita” para incorporarse nuevamente a la Universidad de Buenos Aires. Tony es invitado, con otros, a sumarse desde 1984, y obtiene su cargo de Profesor Titular Regular en 1985.

Entre 1984 y 1989, funciona el Taller Tony Díaz (que llegó a ser el más numeroso en alumnado de nuestra Facultad), dejando una huella pedagógica y una manera de entender la Arquitectura que han perdurado invisiblemente, como corrientes subterráneas, hasta un presente en el que muchos y muchas de sus entonces docentes, estudiantes y amigos son –somos- profesores y docentes en casi todas las áreas: Proyecto, Urbanismo, Morfología, Historia, y continuamos (muchas veces sin darnos cuenta) el legado de aquella experiencia única. Otros y otras han continuado su trabajo en distintas universidades del Área Metropolitana (General Sarmiento, Quilmes, San Martín, Avellaneda, Universidad Di Tella), de la Argentina (Rosario, Córdoba, La Plata), y en las mejores escuelas de arquitectura del exterior. 

En ese período, Tony también funda y dirige aquí la Cátedra Libre Wladimiro Acosta (para la difusión del pensamiento arquitectónico). En el texto de presentación de Tony a la exposición realizada en 1987 en homenaje a WA, pone en este maestro suyo lo esencial de lo que fueron siempre sus propios esfuerzos: el estudio y la lucha por la consistencia entre las ideas y la arquitectura.

Hacer un proyecto en su taller era siempre una interpretación sobre nuestra realidad: una operación culturalmente informada, en favor de una reconstrucción disciplinar en un nuevo marco de país. En ese sentido (comprendemos ahora), se trataba de una posición pedagógica profundamente política.

En 1988, es invitado a asociarse en España por compañeros de su época de la Architectural Association, y decide continuar su carrera y su vida familiar en Madrid. España era entonces un país que venía saliendo del franquismo y con el que mantenía profundos lazos familiares de afecto (y que para entenderlos, basta con repasar algunos de los libros de su hermano mayor, el genial Geno Díaz). Siguió trabajando otros 25 años, enseñando, construyendo obras, estudiando y generando ideas, y publicando libros y textos importantes. 

Nunca dejó sus vínculos con Buenos Aires, ciudad a la que quería mucho y retornaba periódicamente. Siempre volvió a visitar nuestra Facultad, ofreciendo charlas y conferencias para presentar sus ideas y su trabajo, y participó desde su oficina de Madrid en los concursos en Argentina que consideraba importantes. A pedido de algunos de nosotros, hizo un aporte valioso al Foro Académico 2006. 

Su última visita a nuestra Facultad fue en Septiembre del año pasado (en la semana de elecciones que dio origen a la composición del presente Consejo Directivo), cuando viajó a Buenos Aires para ser nombrado Académico Correspondiente en España de la Academia Nacional de Bellas Artes.
Publicó hasta fines de 2013, y continuaba pensando en nuevos aportes. Sus posturas éticas e intelectuales respecto a la Arquitectura y el Urbanismo siguen vigentes, y son indispensables. 

 
Paso a un tono más personal. Fue mi maestro; entre él y algunos otros (pero nadie como él) me ayudaron a formar mi conciencia como arquitecto, como intelectual y como ciudadano, cuando apenas sospechaba lo que podía ser la Arquitectura. Como él, también tuve suerte: entré en nuestra entonces Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UBA en 1983.

Voy finalizando con algunas palabras suyas. Cito un breve párrafo de un texto de 2007:

Yo, a pesar del tiempo y la distancia, sigo proyectando como si estuviera viviendo en Buenos Aires. Esto no depende de ninguna toma consciente de posición ni de ningún rechazo con respecto al lugar donde estoy viviendo. Es que, simplemente, yo proyecto sobre la base de las cosas que conozco y que me gustan, y la mayoría de ellas provienen de mi cultura y de mi relación con Buenos Aires (me refiero, entre otras cosas, a sus calles de árboles, a sus diversos tejidos y a mucha de su arquitectura de “todos los días”). Es cierto que Buenos Aires se ha transformado y muchas de mis referencias pueden haberse perdido. Pero de eso se trata. A mí no me interesa copiar o recordar las cosas de Buenos Aires tal como son o como han sido. Tampoco me interesa reproducir imágenes representativas para definir una cierta identidad que pueda ser importante, por ejemplo, para el turismo. Lo que me interesa es trabajar con los materiales que son parte del inconsciente colectivo de la historia de su arquitectura.

Lo extrañaremos mucho. Desde aquí, enviamos un afectuoso abrazo a su esposa, a sus dos hijas, y a sus dos nietos pequeños, y les decimos que continuamos queriéndolo y respetándolo como corresponde a los grandes como él: discutiendo sus ideas en tiempo presente.

Para terminar, les propongo escuchar su voz inconfundible:
(audio de la entrevista para Moderna Buenos Aires)

Yo creo que la función de la Facultad… es como la escuela primaria: si vos tenés alumnos y tenés que suspender o aplazar a la mitad, es que sos mal profesor. El asunto es incorporar a la gente a un conocimiento general, y que pueda estudiar, progresar y demás. Después, hay mucha gente que… está la historia (que no sabés si es verdadera o no) que le rompió la maqueta Ibarlucía a Solsona, que había hecho una porquería; o de Rossi, que un profesor le dijo: “usted váyase, que no tiene nada que ver con la Arquitectura”; y muchos ejemplos de ésos para demostrar… yo mismo: no era un dotado para la Arquitectura. Entonces, fuera del caso del fútbol y Messi, que es un caso especial, o Maradona, que pasan en la Argentina, todo lo demás se aprende; y se puede llegar a ser Le Corbusier, simplemente… bueno, ni siquiera sé si el objetivo tiene que ser llegar a ser Le Corbusier, pero ser un buen profesional simplemente teniendo buenos profesores.

Pedimos un aplauso para él y para todo lo que nos ha dejado.”

Arq. Polo Jaimes

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